ENERO 23 DE 2009
REPORTAJE
Sergio Peláez es un hombre cosido a la historia de la hermosa Santiago de Cali, urbe que a su vez presenció la estrepitosa caída financiera de finales del siglo XX, avalancha que no respetó su familia ni posición y atentó inclusive contra su integridad.
Don Sergio, nombre con el que se le conocen en el agitado y ya muy conocido sector comercial de la carrera primera con veinticuatro, goza de un respeto que ayer tambaleó por la famosa crisis económica, explosión negativa a nivel financiero en la que se vió envuelto “sin retorno”, época en que tan sólo por intervención divina pudo superar, a pesar de haber “estado a un centimetro de la locura”.
Estas frases dotadas, en ocasiones de un alto nivel literario, formaban parte del vocabulario desesperante que produjo en don Sergio la quiebra del 2000. Este caballero al igual que muchas personas por la falta de conocimiento, llegó a considerar su causa perdida, una vez los acreedores comenzaron su amotinante proceso de asedio y descalabro inmisericorde, velo que no les permitía observar el daño causado en todos los niveles.
Con nostalgia recuerda a “Peláez de Occidente”, razón social con la que fundió sus ideales y crecimiento financiero, la cual más adelante sucumbiría en primera instancia ante el “tsunami” financiero que, a pasos agigantados y como siempre encubierto, dio a luz el desvanecimiento de un hombre y una empresa cuyas bases estructurales comenzaron a romperse.
Este momento fatal por cierto, en palabras del experto en baterías, originó una ruptura familiar que se tornaba inmanejable: de la abundancia se llegó a la escasez, de la alegría a la tristeza, de la tranquilidad a la zozobra.
Plasmar aspectos tan dicientes pero reales en este relato que a petición del protagonista quiso compartir, permite observar a groso modo el estrés causado por la quiebra económica, parásito que tiene entre sus redes a un gran sector de la sociedad colombiana.
“El peor momento de vida fue cuando mi hijo, a causa del desajuste económico y cambio de colegio convirtió en un ermitaño y se refugio en casa por tres o cuatro años, tiempo que por la gracia de Dios llegó a nuestras vidas un profesor particular y bajo su dirección personal terminó el bachillerato”.
Divagando entre dos sentidos, una verdad y mil pensamientos, alguien le habló de las charlas dictadas por el abogado Mario Jinete y a partir de ese momento la historia de don Sergio se partió en dos: renovado al salir con la información que desconocía, colocó su caso en los abogados de Jinete & Asociados, quienes a la postre respondieron a sus expectativas, generando a través de su brillante desempeño, un modo diferente de observar lo que hasta el momento para don Sergio era crisis sin salida.
Con voz esperanzadora habla de los ocho años de gestión positiva y los muchos logros obtenidos con su vinculación a Jinete & Asociados.
Es de notar la continua relación que ahora tiene con DIOS a quien por cuestiones del afán y la comodidad, tenía olvidado desde hacia más de quince años.
Con la frente muy en alto y convencido con lo que ahora quiere y desea, argumenta con mucha claridad lo positivo de haber conocido a Jinete & Asociados, el deseo por servir a DIOS en un futuro inmediato y el consejo, parándose firme y sostenido que induce a personas en situaciones similares a la suya:
“ Las personas agobiadas por las deudas primero deben buscar a DIOS por encima de lo que sea, clamando para obtener respuesta y Dios obrará”.
INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA
REPORTAJE SERGIO PELÁEZ
J.A: ¿Cuáles son las herramientas necesarias para
triunfar?
S.P: Antes de conocer a Dios se piensa que el dinero y la posición te hacen triunfar, y eso mi querido amigo es
un gran error.
J.A: ¿Su apellido relaciona con Peláez Hermanos?
S.P: “¡Claro!, solo que ellos son muy adinerados”. (Risas).
J.A: ¿La vida le ha dado todo?
S.P: Creo que hace años cuando económicamente
estaba muy arriba hubiese contestado sí, pero hoy
que tengo el conocimiento de Cristo creo que antes
estoy en deuda con la vida.
J.A: Hablemos un poco de su historia laboral
S.P: Bien, mi familia está cosida al conocimiento en
servicio frenos y afines. Yo me formé e hice parte de
“Frenos de Occidente”, razón social que desapareció
luego que la crisis económica hiciera su aparición.
J.A: ¿En sus negocios siempre ha atendido al público
como ahora?
S.P: ¡Ja Ja Ja!, No, esto es trato de Dios. Siempre tuve
empleados, pero creo que mi posición actual es un
escaño que estoy subiendo para cuando Dios decida
usarme en su obra.
J.A: ¿En términos claros que fue la crisis económica de finales de 1999?
S.P: Fue el momento en que mucha gente al no tener un
recurso alterno se endeudó. Sus obligaciones
superaron sus activos y se presentó la quiebra.
J.A: ¿Usted fue victima directa?
S.P: ¡Claro!, me afectó, dañó y descontroló.
J.A: ¿Cual fue el momento más critico?
S.P: Cuando los acreedores hacen su “pirañesca”
aparición. Me agobiaban y humillaban, haciendome caer en una especie de bloqueo mental.
J.A: ¿Cómo manejo ese evento?
S.P: Al comienzo fue crítico, es como un callejón sin salida,
pero gracias a DIOS alguien me habló de los abogados de Jinete & Asociados, acudí y con una sola charla me bastó para saber que mi sequía financiera llegaba a su fin.
J.A: Se pierde identidad en momentos de insolvencia como este?
S.P: Se pierde todo. En mi caso lo que marcó mi vida fue la
forma como la crisis afectó a mi hijo mayor,
refugiándose por cuatro años dentro de la propia casa
y terminando por gracia de DIOS su bachillerato a
domicilio.
J.A: ¿Qué significa para usted la firma Jinete & Asociados?
S.P: Es un ángel que DIOS colocó en mi camino, me ayudó
no sólo a recuperar mi economía sino también la
armonía familiar y además me brindó seguridad en sí
mismo. Son como mi familia.
J.A: Su consejo a personas en igual condición ¿cuál sería?
S.P: Primero busque a DIOS de corazón sincero, segundo
asesórese una firma como Jinetes & Asociados y
tercero piense que mañana será mejor.
REPORTAJE
Sergio Peláez es un hombre cosido a la historia de la hermosa Santiago de Cali, urbe que a su vez presenció la estrepitosa caída financiera de finales del siglo XX, avalancha que no respetó su familia ni posición y atentó inclusive contra su integridad.
Don Sergio, nombre con el que se le conocen en el agitado y ya muy conocido sector comercial de la carrera primera con veinticuatro, goza de un respeto que ayer tambaleó por la famosa crisis económica, explosión negativa a nivel financiero en la que se vió envuelto “sin retorno”, época en que tan sólo por intervención divina pudo superar, a pesar de haber “estado a un centimetro de la locura”.
Estas frases dotadas, en ocasiones de un alto nivel literario, formaban parte del vocabulario desesperante que produjo en don Sergio la quiebra del 2000. Este caballero al igual que muchas personas por la falta de conocimiento, llegó a considerar su causa perdida, una vez los acreedores comenzaron su amotinante proceso de asedio y descalabro inmisericorde, velo que no les permitía observar el daño causado en todos los niveles.
Con nostalgia recuerda a “Peláez de Occidente”, razón social con la que fundió sus ideales y crecimiento financiero, la cual más adelante sucumbiría en primera instancia ante el “tsunami” financiero que, a pasos agigantados y como siempre encubierto, dio a luz el desvanecimiento de un hombre y una empresa cuyas bases estructurales comenzaron a romperse.
Este momento fatal por cierto, en palabras del experto en baterías, originó una ruptura familiar que se tornaba inmanejable: de la abundancia se llegó a la escasez, de la alegría a la tristeza, de la tranquilidad a la zozobra.
Plasmar aspectos tan dicientes pero reales en este relato que a petición del protagonista quiso compartir, permite observar a groso modo el estrés causado por la quiebra económica, parásito que tiene entre sus redes a un gran sector de la sociedad colombiana.
“El peor momento de vida fue cuando mi hijo, a causa del desajuste económico y cambio de colegio convirtió en un ermitaño y se refugio en casa por tres o cuatro años, tiempo que por la gracia de Dios llegó a nuestras vidas un profesor particular y bajo su dirección personal terminó el bachillerato”.
Divagando entre dos sentidos, una verdad y mil pensamientos, alguien le habló de las charlas dictadas por el abogado Mario Jinete y a partir de ese momento la historia de don Sergio se partió en dos: renovado al salir con la información que desconocía, colocó su caso en los abogados de Jinete & Asociados, quienes a la postre respondieron a sus expectativas, generando a través de su brillante desempeño, un modo diferente de observar lo que hasta el momento para don Sergio era crisis sin salida.
Con voz esperanzadora habla de los ocho años de gestión positiva y los muchos logros obtenidos con su vinculación a Jinete & Asociados.
Es de notar la continua relación que ahora tiene con DIOS a quien por cuestiones del afán y la comodidad, tenía olvidado desde hacia más de quince años.
Con la frente muy en alto y convencido con lo que ahora quiere y desea, argumenta con mucha claridad lo positivo de haber conocido a Jinete & Asociados, el deseo por servir a DIOS en un futuro inmediato y el consejo, parándose firme y sostenido que induce a personas en situaciones similares a la suya:
“ Las personas agobiadas por las deudas primero deben buscar a DIOS por encima de lo que sea, clamando para obtener respuesta y Dios obrará”.
INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA
REPORTAJE SERGIO PELÁEZ
J.A: ¿Cuáles son las herramientas necesarias para
triunfar?
S.P: Antes de conocer a Dios se piensa que el dinero y la posición te hacen triunfar, y eso mi querido amigo es
un gran error.
J.A: ¿Su apellido relaciona con Peláez Hermanos?
S.P: “¡Claro!, solo que ellos son muy adinerados”. (Risas).
J.A: ¿La vida le ha dado todo?
S.P: Creo que hace años cuando económicamente
estaba muy arriba hubiese contestado sí, pero hoy
que tengo el conocimiento de Cristo creo que antes
estoy en deuda con la vida.
J.A: Hablemos un poco de su historia laboral
S.P: Bien, mi familia está cosida al conocimiento en
servicio frenos y afines. Yo me formé e hice parte de
“Frenos de Occidente”, razón social que desapareció
luego que la crisis económica hiciera su aparición.
J.A: ¿En sus negocios siempre ha atendido al público
como ahora?
S.P: ¡Ja Ja Ja!, No, esto es trato de Dios. Siempre tuve
empleados, pero creo que mi posición actual es un
escaño que estoy subiendo para cuando Dios decida
usarme en su obra.
J.A: ¿En términos claros que fue la crisis económica de finales de 1999?
S.P: Fue el momento en que mucha gente al no tener un
recurso alterno se endeudó. Sus obligaciones
superaron sus activos y se presentó la quiebra.
J.A: ¿Usted fue victima directa?
S.P: ¡Claro!, me afectó, dañó y descontroló.
J.A: ¿Cual fue el momento más critico?
S.P: Cuando los acreedores hacen su “pirañesca”
aparición. Me agobiaban y humillaban, haciendome caer en una especie de bloqueo mental.
J.A: ¿Cómo manejo ese evento?
S.P: Al comienzo fue crítico, es como un callejón sin salida,
pero gracias a DIOS alguien me habló de los abogados de Jinete & Asociados, acudí y con una sola charla me bastó para saber que mi sequía financiera llegaba a su fin.
J.A: Se pierde identidad en momentos de insolvencia como este?
S.P: Se pierde todo. En mi caso lo que marcó mi vida fue la
forma como la crisis afectó a mi hijo mayor,
refugiándose por cuatro años dentro de la propia casa
y terminando por gracia de DIOS su bachillerato a
domicilio.
J.A: ¿Qué significa para usted la firma Jinete & Asociados?
S.P: Es un ángel que DIOS colocó en mi camino, me ayudó
no sólo a recuperar mi economía sino también la
armonía familiar y además me brindó seguridad en sí
mismo. Son como mi familia.
J.A: Su consejo a personas en igual condición ¿cuál sería?
S.P: Primero busque a DIOS de corazón sincero, segundo
asesórese una firma como Jinetes & Asociados y
tercero piense que mañana será mejor.
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